Si tú y tu hija viven o mueren,
Familia
Ya no nos importa”.
Pero diez años después volvieron a mi puerta con dinero,
Las lágrimas
Y una súplica que nunca imaginé escuchar.
Mi suegra,
Ofelia,
Fue a verme al hospital con un ramo de flores blancas
Y una cara que no coincidía con la ocasión.
Miró al bebé durante unos segundos
Embarazoy maternidad
y soltar,
Sin vergüenza:
—Qué lástima…
Rodrigo necesitaba un hijo.
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