Mi prometido me dijo que me sacará todo el vello corporal ¡Lo obligué a hacerlo primero! ![]()
Íbamos a irnos de vacaciones con la familia de mi prometido. Playa, sol, fotos felices… todo muy perfecto. Hasta que me probé la bikini frente a él.
—¿Te vas a depilar los brazos… y la espalda? —me dijo, frunciendo la cara.
Me quedé helada. Soy rubia. Apenas se me nota el vello. Pensé que era un chiste.
—¿Perdón?
Entonces sacó su celular y, como si fuera una presentación de PowerPoint del horror, me mostró una foto de su ex.
—Ella sí se cuidaba —dijo, orgulloso—. Cero vello.
Ahí entendí todo. No era un comentario. Era una exigencia.
Y lo mejor: ya me había pagado una sesión de depilación para esa misma tarde.
Respiré hondo, sonreí… y dije:
—Perfecto, voy.
Pero mientras salía, ya tenía otro plan.
Lo llamé una hora después.
—Amor, te saqué un turno sorpresa. Un masaje, para que vayas relajado al viaje.
—¿En serio? —dijo, emocionado—. Qué amorosa.
Ay… si supiera.
Esa noche llegó furioso.
—¡¿QUÉ ME HICISTE?!
Yo estaba en el sillón, comiendo pochoclos.
—¿Qué pasó?
—¡Me depilaron un pedazo de la pierna! ¡Mirá esto!
Y me mostró un parche perfecto, lampiño, en medio de su selva masculina.
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