No pude. Me largué a reír.
—Bueno —le dije—. Si querés que yo me depile TODO… vos también.
—¡El pelo en el hombre es masculino! —gritó—. En la mujer es asqueroso y poco higiénico.
Ahí se me borró la sonrisa.
—Entonces no me depilo nada —le dije, tranquila—. Porque mi cuerpo no es una comparación con tu ex.
Silencio.
Spoiler: no cedió.
Pero yo tampoco.
Al final… me fui igual a las vacaciones.
Sin él.
Porque le daba vergüenza que yo fuera “natural”.
Pero su familia… un amor.
Su mamá me dijo:
—Ojalá mi hijo tuviera tu carácter.
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