Mi prometido quería invitar a su ex novia para cerrar el ciclo. Yo invité a todos mis ex…
—Amor… no te enojes, pero necesito pedirte algo.
Cada vez que alguien empieza una frase con “no te enojes”, uno debería llamar a un abogado.
Levanté la vista del celular.
—Hablá.
Mi prometido respiró profundo.
—Quiero invitar a mi ex a la boda.
Lo miré fijo.
Después miré alrededor para ver si había una cámara escondida.
—¿Perdón?
—Pero escuchá el motivo antes de gritar.
—No prometo nada.
—Es para cerrar el ciclo.
Me reí tan fuerte que el perro empezó a ladrar.
—¿Cerrar qué?
—El ciclo. Quiero demostrar que ya no siento nada por ella. Que me vea feliz, casándome con vos.
—Qué alivio. Pensé que querías invitarla porque faltaba alguien para servir el postre.
Él puso cara seria.
—No te burles.
—Estoy intentando… pero mi cerebro no coopera.
Se sentó a mi lado.
—Es algo maduro.
—No, mi amor. Es algo que se le ocurre a alguien después de tres videos motivacionales y dos podcasts de relaciones.
Insistió durante media hora.
Que era sano.
Que era moderno.
Que la gente evolucionada hacía esas cosas.
Yo solo asentía.
—Tenés razón.
Sus ojos brillaron.
—¿En serio?
—Claro.
Me abrazó.
—Sabía que eras diferente.
Sí… diferente.
Esa misma tarde agarré el celular.
—Hola, Martín… ¿cómo estás? Tranquilo, no te preocupes. No es una invitación de verdad… solo necesito que me hagas un favor.
Después llamé a otro.
Y a otro.
Y a otro.
Al día siguiente dejé una hoja sobre la mesa.
—Acá está mi lista de invitados.
Él empezó a leer.
—Martín…
—Mi ex.
—Lucas.
—Otro ex.
—Santiago.
—Ex.
—Nicolás.
—Ex.
Seguía bajando la hoja.
—Matías… Diego… Fernando… Emmanuel…
Le empezó a temblar un ojo.
—¿Cuántos novios tuviste?
—¿Querés la lista completa o un resumen ejecutivo?
Cerró la carpeta.
—¿Los invitaste de verdad?
—Obvio. Hay que cerrar muchos ciclos.
Se quedó blanco.
—No me causa gracia.
—¿Por qué?
—Porque van a estar ahí mirándote.
—Como tu ex me va a estar mirando a mí.
Silencio.
Continua en la siguiente pagina