Con la llegada del frío, elegir cómo calefaccionar la casa puede hacer una gran diferencia en el consumo eléctrico.
El aire acondicionado frío-calor, el caloventor y las placas eléctricas sirven para situaciones distintas, pero no todos rinden igual ni convienen para usar durante muchas horas.
Aire acondicionado frío-calor: el más eficiente para uso prolongado
El aire acondicionado frío-calor suele ser la opción más conveniente cuando se busca calefaccionar un ambiente durante varias horas, sobre todo si el equipo es inverter. A diferencia de un caloventor o una placa, no calienta solo por resistencia eléctrica, sino que funciona como bomba de calor: toma calor del exterior y lo lleva hacia adentro.
Eso hace que, en muchos casos, consuma menos electricidad para mantener una habitación templada. No significa que no gaste, pero suele rendir mejor cuando se usa de manera constante y con una temperatura moderada.
A favor: calienta rápido, sirve para ambientes medianos o grandes, no ocupa espacio en el piso y puede ser más eficiente que otros sistemas eléctricos.
En contra: requiere instalación, el costo inicial es más alto, necesita limpieza de filtros y puede gastar más si se pone a temperaturas muy altas o si el ambiente pierde calor por puertas y ventanas.
Dónde conviene: dormitorios, living, comedor o espacios donde se necesita calefacción por varias horas.
Caloventor: rápido, pero de alto consumo
El caloventor es uno de los equipos más comunes porque es barato, liviano y calienta enseguida. Su gran ventaja es la rapidez: lo prendés y en pocos minutos se siente el aire caliente.
El problema es el consumo. Muchos caloventores trabajan entre 1000 y 2000 watts. Si se usa en potencia alta, puede consumir alrededor de 2 kWh por hora. Para un rato corto puede ser útil, pero si queda prendido todos los días durante muchas horas, se vuelve una de las opciones más caras.
A favor: es económico de comprar, portátil, fácil de usar y calienta rápido espacios chicos.
En contra: consume bastante, no es ideal para uso prolongado, puede resecar el ambiente y hay que tener cuidado con enchufes, alargues, cortinas, ropa o superficies cercanas.
Dónde conviene: baños, habitaciones chicas o momentos puntuales donde se necesita calor rápido durante poco tiempo.
Placas eléctricas: bajo consumo, pero calor más suave
Las placas eléctricas suelen promocionarse como “bajo consumo”, y en parte es cierto si se compara la potencia con un caloventor. Muchas placas consumen entre 400 y 1000 watts, según el modelo. Una placa de 500 watts gasta menos por hora que un caloventor de 2000 watts.
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