Elaboración
5 min
En una charola profunda mezcla el pan molido, sal, pimienta, queso, perejil seco o fresco y remueve hasta que todo quede bien integrado.
Bate los huevos en un tazón y reserva.
En otra charola coloca la harina de trigo y empaniza la pechuga por ambos lados. Retira el exceso y sumerge en el huevo.
Después del huevo empaniza con la mezcla de pan.
Fríe las milanesas en un sartén con aceite bien caliente hasta que cada lado cambie de color.
Retira el exceso de aceite en una rejilla o con una servilleta, pero sin dejar reposar en ella. ¡Listo!
Esto es lo que no debes hacer para que no se caiga el empanizado después de freír
Parte importante del proceso es freír cuando el aceite esté bien caliente y queden supercrujientes. Si no tienes termómetro en casa, échale una pizca de pan molido al aceite y si comienza a burbujear, es el momento de freír las pechugas.
Otra de las claves que muchos ignoran es evitar colocar tus pechugas empanizadas en servilletas absorbentes para escurrir el exceso de aceite. Lo que ocurrirá es que se van a sudar y humedecer, lo que eventualmente provocará que el emancipado se despegue.
