La secretaria de mi esposo me detuvo frente al elevador privado, me llamó “señora perdida
Valeria ordenó suspender temporalmente los accesos de Camila y pidió una auditoría discreta.
Alejandro la siguió hasta la oficina.
—Estás actuando por coraje.
—Me aventó café hirviendo y quisiste defenderla.
—Estoy hablando de la empresa.
—Yo también.
Alejandro cerró la puerta.
—Tú llevas tres años fuera. No sabes cómo funcionan las cosas ahora.
Aquella frase dolió más que el café.
Valeria sostuvo su mirada.
—Tienes razón. Me fui tres años. Vamos a descubrir qué hiciste con ellos.
Esa noche recibió el primer informe.
Había transferencias extrañas a consultoras que nadie del área financiera reconocía. Accesos a carpetas confidenciales fuera del horario laboral. Contratos aprobados desde la cuenta ejecutiva de Alejandro y descargados minutos después desde el equipo de Camila.
Luego apareció una fotografía.
Camila cenando en Polanco con Rodrigo Salgado, director de Vértice Labs, principal competidor de Nébula.
Valeria llamó a Alejandro.
Cuando él llegó a casa encontró sobre la mesa varias hojas impresas.
—¿Qué es esto?
—Tu persona de confianza recibió casi doce millones de pesos mediante empresas intermediarias.
Alejandro negó con la cabeza.
—No puede ser.
—También filtró información de dos licitaciones.
—Camila jamás haría eso.
Valeria soltó una risa amarga.
—Hoy me llamó muerta de hambre delante de cincuenta empleados y aun así sigues pensando que la conoces mejor que yo.
Alejandro guardó silencio.
Valeria abrió otro documento.
—¿Sabes por qué perdieron a siete ingenieros el año pasado?
Él frunció el ceño.
—Aceptaron mejores ofertas.
—Camila entregó sus nombres y salarios a Vértice. Les ofrecieron veinte por ciento más. Después te convenció de que eran desleales.
Alejandro se sentó.
Por primera vez pareció asustado.
—Hay algo peor —continuó Valeria—. Tu nueva plataforma no está lista.
—Eso es absurdo.
Al día siguiente Valeria entró al laboratorio acompañada por dos especialistas independientes.
El diagnóstico fue devastador.
El sistema que Alejandro presentaba a inversionistas como una arquitectura revolucionaria tenía módulos obsoletos, errores graves y meses de retraso.
Alejandro observó los reportes como si estuviera viendo derrumbarse una casa.
—Camila me entregaba informes distintos.
—Porque dejaste de revisar tu propia empresa.
—Yo conseguí clientes, inversión, contratos…
—Y olvidaste aquello que te convirtió en fundador.
Valeria recordó al joven que conoció años atrás: un programador brillante que dormía cuatro horas porque no podía abandonar un problema sin resolverlo.
Ese hombre había desaparecido detrás de entrevistas, cenas, premios y fotografías.
—Te doy setenta y dos horas —dijo.
Alejandro levantó la vista.
—¿Para qué?
—Quiero una propuesta técnica escrita por ti. No por tus asistentes. No por Camila. Por ti.
—¿Y si no puedo?
—Horizonte Capital solicitará tu sustitución como director.
Alejandro quedó inmóvil.
Pero Valeria todavía guardaba otra carta.
A la mañana siguiente anunció que Camila recuperaría su puesto.
La noticia recorrió toda la empresa.
Camila regresó sonriendo, convencida de que Alejandro había obligado a su esposa a retroceder.
Valeria la recibió personalmente y colocó frente a ella una carpeta marcada como confidencial.
—Aquí está la arquitectura final del nuevo motor de Nébula.
Los ojos de Camila brillaron.
—¿Confía en mí?
—Muchísimo —respondió Valeria.
Esa misma noche las cámaras internas registraron a Camila copiando los archivos.
A las 2:17 de la madrugada salió del edificio.
Cuarenta minutos después, el sistema detectó que una copia había sido abierta desde una red vinculada a Vértice Labs.
Valeria observó la notificación desde su computadora.
No sonrió.
Simplemente tomó el teléfono.
—Ya mordieron el anzuelo.
Al día siguiente se celebraría en Ciudad de México el foro tecnológico más importante del año.
Y Vértice acababa de solicitar un cambio de última hora para presentar un supuesto desarrollo revolucionario antes que Nébula.
Exactamente como Valeria esperaba.
PARTE 3 ⏬ Continua en la siguiente pagina ⏬