Preparación
1. Prepara el pollo. Sécalo muy bien con papel de cocina; esto ayuda muchísimo a que la piel quede dorada y crujiente.
2. Haz el adobo. Mezcla la mantequilla, aceite, ajo, jugo de limón, paprika, ajo y cebolla en polvo, orégano, tomillo, pimienta y sal hasta formar una pasta.
3. Sazona. Unta el pollo completamente con la mezcla, incluyendo debajo de la piel de la pechuga con cuidado de no romperla. Pon también un poco dentro de la cavidad.
4. Rellena y acomoda. Mete dentro del pollo la cebolla, el medio limón y las ramitas de hierbas. Amarra las piernas con hilo de cocina y dobla las puntas de las alas hacia abajo.
5. Hornea. Colócalo con la pechuga hacia arriba en una charola o refractario. Hornea a 200 °C durante 1 hora 15 minutos a 1 hora 35 minutos, dependiendo del tamaño. A mitad de la cocción puedes bañarlo con sus propios jugos.
6. Dale el dorado final. Si quieres una piel todavía más rostizada, sube a 220 °C durante los últimos 10-15 minutos, vigilándolo para que no se queme. El centro de la parte más gruesa debe alcanzar 74 °C.
7. Déjalo reposar. Sácalo del horno y espera 10-15 minutos antes de cortarlo. Así conserva sus jugos.
Para servir
Sírvelo entero en una fuente y después córtalo en piezas. Queda buenísimo acompañado de papas doradas, puré de papa, arroz o verduras rostizadas, aprovechando los juguitos del pollo por encima. ![]()
Pollo rostizado al horno
