¿Sabes cuál es el paso más importante para lograr un yogur casero exitoso? ¡Mantener una temperatura constante durante toda la fermentación! Ya sea usando una yogurtera, el horno apagado con la luz encendida, o envolviendo el recipiente en una toalla gruesa, esa estabilidad térmica es clave para que las bacterias trabajen correctamente. Con solo tres ingredientes, este yogur casero es sorprendentemente sencillo de preparar. Te comparto la receta tal cual la preparo yo, con todos los detalles para que te quede perfecto.
Tiempo de preparación 20 minutos
Tiempo de fermentación 6-12 horas
Tiempo de refrigeración Mínimo 2 horas
Tiempo total Aproximadamente 8-14 horas
Porciones 4-6 porciones
Dificultad Fácil
Tipo de cocina Lácteo casero
¿Por Qué Vas a Amar Este Yogur?
Este yogur casero se prepara con solo tres ingredientes: leche, un poco de yogur natural como cultivo, y leche en polvo opcional para más cuerpo. El proceso de fermentación es sencillo, y puedes ajustar el tiempo según qué tan espeso y ácido prefieras el resultado final.
Ingredientes
1 litro de leche: la base del yogur.
2 cucharadas de yogur natural: aporta las bacterias vivas necesarias para la fermentación.
1 cucharada de leche en polvo (opcional): ayuda a dar más cuerpo al yogur final.
Equipo Necesario
Una cacerola de fondo grueso
Un termómetro de cocina
Un recipiente pequeño
Un recipiente hermético de vidrio o varios frascos individuales
Una toalla gruesa o yogurtera eléctrica (opcional)
Instrucciones
1. Calienta la leche
Vierta el litro de leche en una cacerola de fondo grueso y caliéntela a fuego medio, removiendo ocasionalmente, hasta que alcance aproximadamente 85°C. Si añade leche en polvo, incorpórela en este momento y mezcle bien hasta que se disuelva por completo.
2. Enfría la leche
Retire la cacerola del fuego y deje enfriar la leche hasta alcanzar una temperatura de aproximadamente 45°C. Utilice un termómetro de cocina para verificar la temperatura con precisión.
3. Añade el cultivo de yogur
En un recipiente pequeño, mezcle las 2 cucharadas de yogur natural con un poco de leche tibia de la cacerola hasta obtener una mezcla homogénea y fluida. Incorpore esta mezcla al resto de la leche tibia removiendo suavemente para distribuir las bacterias de manera uniforme por toda la leche.
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