PARTE 2  Falta un anillo —dijo Paola, levantando la voz para que toda la tienda escuchara….

PARTE 2
Falta un anillo —dijo Paola, levantando la voz para que toda la tienda escuchara—. Y casualmente la última que tocó esta vitrina fue Valeria. Valeria se quedó helada. —Eso no es cierto. Yo cerré la vitrina frente al gerente. El gerente, don Ricardo, acomodó su corbata sin mirarla a los ojos. —No estoy diciendo que lo hayas tomado, Valeria, pero tenemos que revisar. Paola se acercó con una expresión de triunfo. —Pues revisen su bolsa. Ayer andaba muy cariñosa con un señor que ni para pagar tenía. A lo mejor aprendió malas mañas. Valeria sintió que la cara le ardía. —No tienes derecho. —Derecho tengo de cuidar la mercancía. No todos entendemos el lujo igual. El gerente ordenó revisar las pertenencias de Valeria. Ella, temblando de coraje, abrió su mochila. Había un cuaderno de la universidad, una lonchera, recibos médicos de su hermano menor y una bufanda vieja. Nada más. Paola frunció el ceño. No esperaba eso. —Entonces quizá lo escondió en el baño —insistió. Valeria volteó hacia el gerente. —¿De verdad va a permitir esto? Don Ricardo suspiró. —Es protocolo. Pero no era protocolo. Era humillación. Esa noche, Valeria salió tarde, con los ojos rojos y el orgullo hecho pedazos. Afuera la esperaba Andrés, otra vez con ropa sencilla, pero ya sin gorra. —Valeria, ¿qué pasó? Ella lo miró desconfiada. —¿Por qué siempre aparece cuando estoy mal? Andrés no supo qué responder. —Solo quería agradecerte lo de ayer. —No necesito agradecimientos. Necesito que la gente deje de tratarme como si por venir de abajo fuera capaz de cualquier cosa. Él bajó la mirada. —¿Te acusaron de algo? Valeria soltó una risa amarga. —De robar. ¿Qué más? Andrés sintió rabia. Esa misma noche, desde su oficina privada, entró al sistema de cámaras de la joyería. Lo que vio le apretó el estómago: Paola sacando el anillo de la vitrina, escondiéndolo dentro de una caja de limpieza y luego señalando a Valeria frente a todos. También vio al gerente observando desde lejos, sin detenerla. Pero hubo algo más. En otro video, de semanas atrás, Paola cambiaba comisiones, borraba ventas de Valeria y las pasaba a su nombre. Don Ricardo firmaba los reportes sin revisar. O quizá revisando demasiado bien. Andrés guardó todo. Al día siguiente buscó a Valeria en una clínica pública cerca de La Raza. La encontró sentada en el pasillo, sosteniendo una carpeta de estudios médicos. —¿Me siguió? —preguntó ella, molesta. —No. Pregunté en la tienda y me dijeron que pediste permiso. —Eso tampoco es asunto suyo. Andrés se sentó a cierta distancia. —Perdón. Solo quería saber si estabas bien. Valeria tardó en contestar. —Mi hermano necesita una cirugía. Yo trabajo en esa joyería porque pagan mejor que en otros lados. Aguanto a Paola, al gerente y a los clientes groseros porque cada peso importa. Pero hoy me di cuenta de que a veces una se mata trabajando y aun así la siguen viendo como sospechosa. Andrés sintió una vergüenza profunda. Él había iniciado todo con una mentira, creyendo que era una prueba inteligente. Pero la vida de Valeria no era un experimento. —No deberías pasar por eso —dijo. —No debería, pero pasa. A mucha gente le pasa. En ese momento, una enfermera salió y llamó a Valeria. Ella se levantó rápido. Antes de irse, Andrés vio caer un papel de su carpeta. Lo recogió. Era una vieja carta escrita por su madre, dirigida a una mujer llamada Carmen Beltrán. Andrés palideció. Carmen Beltrán era su madre. Cuando Valeria volvió, él tenía la carta en la mano. —¿De dónde sacaste esto? Ella se la arrebató. —Era de mi mamá. Antes de morir me dijo que si algún día estaba desesperada buscara a esa familia, pero nunca quise pedir limosna. Andrés sintió que el piso se abría bajo sus pies. Su madre había conocido a la madre de Valeria. Quizá había una deuda vieja. Quizá una promesa rota. Y justo cuando Valeria iba a exigirle una explicación, sonó su celular: era la tienda. La habían suspendido por “sospecha de robo”. Andrés entendió que ya no podía esconderse ni un minuto más… ¿Qué creen que une realmente a la familia de Andrés con la mamá de Valeria? La última parte va a cambiar todo.
PARTE 3                       Para obtener más información,continúa en la página siguiente

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