A los dieciocho la entregaron a un viudo con tres hijos, pero nadie imaginó….

Parte 1: Un vestido que no era un sueño

El día que cumplió 18 años, no le dieron un pastel… le dieron un esposo.

Lucía miraba el vestido sobre la silla sin tocarlo.
No era el vestido que soñó… era el que le tocó.

Ese mismo día fue entregada en matrimonio a Esteban, un viudo mucho mayor que ella, con tres hijos que aún lloraban a su madre.

—“No te faltará nada” —le dijo su pa

Pero Lucía sabía que ya le faltaba algo:
su libertad.

Entró a una casa llena de recuerdos…
pero sin espacio para ella.

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