A los dieciocho la entregaron a un viudo con tres hijos, pero nadie imaginó….

Parte 2: Nadie la quería allí

No la recibieron con abrazos… la recibieron con rechazo.

Desde el primer día, los niños dejaron claro que no la aceptarían.

—“Mi mamá lo hacía mejor.”
—“No me toques.”
—“Quiero a mi mamá…”

Lucía no discutía. No se imponía.

Un día, el más pequeño lloraba en el suelo.
Ella solo se sentó a su lado y dijo:

—“Yo también quisiera que estuviera aquí.”

Ese fue el primer momento en que algo cambió.

No fue amor…
pero dejó de ser solo rechazo.

PARTE 3: en la página siguiente.

 

¡Continuará!

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