La albahaca es una de las hierbas culinarias más populares gracias a su dulce aroma y versatilidad en la cocina. Tradicionalmente cultivada en tierra, también puede crecer en agua, lo que la convierte en una excelente opción para quienes desean disfrutar de hierbas frescas en casa sin ensuciar. Ya sea que tengas poco espacio o simplemente te interese el cultivo hidropónico, cultivar albahaca en agua es una forma divertida y eficiente de tener hierbas frescas todo el año.
¿Por qué cultivar albahaca en agua?
Cultivar albahaca en agua, también conocido como propagación hidropónica, tiene varias ventajas. Elimina la necesidad de usar tierra para macetas, que puede ser engorrosa y atraer plagas. La albahaca cultivada en agua también es más fácil de mantener, requiere menos atención y ocupa poco espacio, lo que la hace perfecta para cocinas, alféizares o apartamentos con opciones limitadas para la jardinería. Además, una vez establecidas, los esquejes de albahaca pueden producir hojas frescas durante semanas, a veces incluso meses.
Lo que necesitarás
Para cultivar albahaca en agua, solo necesitarás unos pocos materiales sencillos:
Esquejes de albahaca sana (de una planta o del supermercado)
Un frasco o recipiente de vidrio limpio
Agua fresca y sin cloro
Un alféizar soleado o una lámpara de cultivo
Guía paso a paso para cultivar albahaca en agua.
1. Elige los esquejes de albahaca adecuados.
Comienza con tallos de albahaca frescos y sanos de al menos 10-15 cm de largo. Puedes usar esquejes de una planta existente o comprar un manojo de albahaca fresca en la tienda. Busca tallos verdes, firmes y sin enfermedades ni marchitamiento.
2. Preparar los esquejes
Con unas tijeras limpias o unas tijeras de podar, corta el tallo de albahaca justo debajo de un nudo foliar, el punto donde brotan las hojas. Retira las hojas de los cinco centímetros inferiores del esqueje para evitar que se encharquen y se pudran. Deja varias hojas en la parte superior para que realicen la fotosíntesis.
3. Colocar los esquejes en agua.
Llena un vaso o frasco pequeño con agua fresca a temperatura ambiente. Evita usar agua del grifo clorada, ya que el cloro puede dañar las delicadas raíces. Si el agua del grifo contiene cloro, déjala reposar durante 24 horas para que se disipe. Sumerge la parte inferior del tallo de albahaca en el agua, asegurándote de que los nudos sin hojas queden sumergidos y las hojas restantes permanezcan por encima de la superficie.
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