Remoje las semillas de cardamomo en agua durante uno o dos días antes de sembrarlas para favorecer la germinación.
Siembre las semillas a unos 0,6 cm de profundidad en la tierra. Riegue bien la tierra después de sembrar.
Condiciones ideales:
Coloque el recipiente en un lugar cálido y húmedo, como un invernadero o cerca de una ventana con luz solar indirecta.
Mantenga la tierra constantemente húmeda, pero evite el riego excesivo, ya que puede provocar la pudrición de las raíces.
Mantenimiento y cuidados:
Una vez que broten las plántulas, aclare la siembra, dejando las más sanas separadas entre 15 y 20 cm.
Fertilice ligeramente con un fertilizante equilibrado cada pocas semanas durante la temporada de crecimiento.
Trasplante:
A medida que las plantas crecen, considere trasplantarlas a recipientes más grandes para que sus sistemas radiculares tengan espacio suficiente.
Cosecha:
Ten paciencia, ya que las plantas de cardamomo pueden tardar algunos años en madurar y producir vainas. Cosecha las vainas cuando se pongan verdes y turgentes.
Mantenga un nivel de humedad constante rociando las plantas con agua regularmente.
Protéjalas de las corrientes de aire frío y de temperaturas inferiores a 10 °C (50 °F).
Cultivar cardamomo a partir de semillas en macetas puede ser un proceso lento pero gratificante. Con los cuidados adecuados, paciencia y atención a sus necesidades específicas, podrá disfrutar de la cosecha de sus propias vainas de cardamomo frescas para uso culinario.