1 huevo batido
30 gr de queso rallado, opcional
Preparación
Colocar la harina en un bowl grande y agregar la levadura seca junto con el azúcar.
Incorporar la sal, procurando que no quede directamente sobre la levadura.
Agregar la leche tibia y el huevo.
Mezclar hasta comenzar a formar la masa.
Incorporar la manteca blanda de a poco y continuar amasando.
Trabajar la masa durante unos 8 a 10 minutos, hasta que quede lisa, suave y elástica.
Formar un bollo, colocarlo en el bowl y cubrirlo con un repasador o film.
Dejar levar durante aproximadamente 1 hora, o hasta que duplique su tamaño.
Mientras tanto, cortar el salame y el queso en cubitos pequeños.
Una vez que la masa haya levado, retirarle el aire suavemente.
Estirarla apenas con las manos y distribuir por encima el salame, el queso, el queso rallado, el orégano y un poco de pimienta.
Doblar la masa varias veces sobre sí misma para repartir bien los ingredientes.
Amasar apenas unos segundos, solo hasta que el queso y el salame queden distribuidos.
Dividir la masa en porciones similares.
Formar bollitos con las manos, sin buscar una forma demasiado perfecta.
Acomodarlos sobre una bandeja cubierta con papel manteca, dejando un poco de espacio entre ellos.
Cubrir nuevamente y dejar reposar durante unos 30 minutos.
Pincelar cada pancito con huevo batido.
Si se desea, espolvorear un poco de queso rallado por encima.
Llevar a horno precalentado a 190 °C durante aproximadamente 20 a 25 minutos.
Retirar cuando estén bien dorados y dejar entibiar sobre una rejilla.
Tips y consejos
La leche debe estar tibia y no caliente.
Cortar el queso y el salame en cubitos pequeños ayuda a que se distribuyan mejor.
No agregar demasiado relleno porque puede dificultar el levado.
El queso semiduro funciona bien porque se derrite sin desaparecer por completo.
También se puede usar mozzarella, aunque el relleno queda más húmedo.
El salame puede reemplazarse por longaniza o jamón cocido.
No amasar demasiado después de agregar el queso y el salame.
Dejar que los pancitos leven antes de hornear ayuda a que queden más esponjosos.
Si se doran demasiado rápido, cubrirlos suavemente con papel aluminio.
Se pueden comer tibios o a temperatura ambiente.
Quedan dorados por fuera, suaves por dentro y con pequeños trozos de queso fundido y salame en toda la miga.
Cómo hacer Pancitos Saborizados de Queso y Salame
