Preparación
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Preparar las frutas: colocá las frutas abrillantadas y las pasas en un bol. Agregales dos cucharadas del jugo de naranja y dejalas reposar unos 30 minutos para que se hidraten y concentren su sabor.
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Batir la base: en otro recipiente, batí la manteca con el azúcar hasta obtener una crema clara y suave. Agregá los huevos de a uno, batiendo bien después de cada incorporación. Sumá la esencia de vainilla y mezclá.
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Mezclar los secos: tamizá la harina junto con el polvo de hornear, la canela, la nuez moscada y la sal. Incorporá estos ingredientes secos a la mezcla anterior, alternando con el jugo de naranja, para lograr una masa homogénea.
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Agregar las frutas: incorporá las frutas y las nueces con movimientos envolventes. Si querés evitar que se vayan al fondo, podés pasarlas previamente por un poco de harina antes de sumarlas a la mezcla.
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Hornear: enmantecá y enhariná un molde redondo (de unos 24 cm de diámetro) y verté la preparación. Nivelá la superficie y llevá a horno moderado (170 °C) durante aproximadamente 60 a 70 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro salga seco.
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Dar brillo: una vez listo, dejá enfriar unos minutos, desmoldá y, mientras aún está tibio, pincelá la superficie con miel o mermelada disuelta en un poco de agua caliente. Esto le dará ese acabado brillante y apetitoso.
Tips y consejos
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Si querés un sabor más intenso, podés macerar las frutas la noche anterior en un poco de ron o licor.
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Guardá el pastel envuelto en papel film o en una lata cerrada: se conserva húmedo y delicioso durante varios días.
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Podés variar las frutas según la temporada o tus gustos: higos secos, damascos, ciruelas o dátiles también quedan muy bien.
Este pastel de frutas es una receta tradicional que nunca falla: cada bocado combina suavidad, aroma y un toque frutal irresistible.
Perfecto para compartir en familia o para regalar hecho en casa
