Cómo limpiar los quemadores de la estufa para que la flama vuelva a ser uniforme

Existen varias razones por las que un quemador puede dejar de funcionar como antes. Una de las más comunes es la acumulación de grasa y residuos de comida en las piezas que se pueden retirar para limpiarlas.

También puede ocurrir que la tapa del quemador esté mal colocada después de lavar la estufa. Cuando las piezas no quedan en su posición correcta, la flama puede distribuirse de manera irregular.

Sin embargo, no todos los problemas se solucionan con una limpieza. Si la flama sigue siendo débil, presenta un color inusual o varios quemadores fallan al mismo tiempo, podría existir un problema con el suministro de gas o con algún componente interno.
Qué necesitas para limpiar los quemadores
Antes de comenzar, reúne los siguientes materiales:

Agua tibia.
Jabón líquido para trastes.
Una esponja suave.
Un cepillo pequeño de cerdas suaves.
Un paño limpio y seco.
Evita utilizar objetos metálicos, agujas, alambres o herramientas improvisadas para destapar los orificios de salida del gas. Podrían dañar las piezas y alterar el funcionamiento del quemador.
Paso a paso para limpiar la estufa

Apaga la estufa y deja que se enfríe
Asegúrate de que todos los quemadores estén apagados y que la superficie esté completamente fría antes de empezar.

Cierra la llave de paso del gas cuando sea seguro y apropiado hacerlo. Mantén el área ventilada y aleja cualquier fuente de calor o chispa.

Si percibes olor a gas, no continúes con la limpieza ni intentes desmontar los quemadores. Evita accionar interruptores, sal del lugar y contacta al servicio de emergencias o a un técnico especializado desde una ubicación segura.
2. Retira las piezas desmontables
Cuando la estufa esté fría, retira las parrillas y las tapas de los quemadores que puedan desmontarse siguiendo las instrucciones del fabricante.

Coloca cada pieza sobre una superficie estable para limpiarla por separado. No fuerces componentes que parezcan atorados ni intentes retirar las boquillas por tu cuenta.
3. Lava las piezas con agua y jabón

Prepara una mezcla de agua tibia con un poco de jabón líquido para trastes. Limpia las tapas y las piezas desmontables con una esponja suave para eliminar la grasa y los residuos adheridos.

Si hay suciedad difícil de quitar, deja las piezas en remojo únicamente si el manual de tu estufa indica que es seguro hacerlo.

No sumerjas componentes eléctricos ni piezas que el fabricante indique que deben mantenerse secas.
4. Limpia con cuidado alrededor de los quemadores

Utiliza un paño ligeramente húmedo para retirar los restos de comida de la superficie de la estufa.
Si el diseño del aparato lo permite, puedes emplear un cepillo suave para retirar la suciedad superficial alrededor de los quemadores. Evita introducir objetos en los orificios de gas, modificar las boquillas o mojar los encendedores eléctricos.

No utilices productos inflamables ni mezcles limpiadores químicos.
5. Seca completamente las piezas

Este paso es fundamental. El agua que queda en las piezas puede dificultar el encendido y afectar temporalmente el funcionamiento de los quemadores.

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