2. Preparando la Masa Base
En un recipiente aparte, bate la mantequilla blanda con la vainillina y los 80 gramos de azúcar hasta obtener una mezcla esponjosa y clara. Incorpora los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición para integrarlos perfectamente. Luego, vierte la levadura activada y mezcla con cuidado.
3. Amasando y Dando Forma
Agrega la harina poco a poco mientras amasas, hasta obtener una masa suave que no se pegue a tus manos. Estírala sobre una superficie limpia hasta formar un rectángulo de aproximadamente 10-15 mm de grosor. Espolvorea azúcar sobre la superficie y presiona ligeramente con un rodillo para que quede bien adherida. Finalmente, corta la masa en rectángulos del tamaño que prefieras.
4. Horneando a la Perfección
Coloca las galletas en una bandeja para hornear y déjalas reposar entre 15 y 20 minutos. Mientras tanto, precalienta el horno a 180°C. Hornea durante unos 15 minutos o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. Retíralas del horno y déjalas enfriar un poco antes de servir. ¡El aroma que llenará tu cocina será simplemente delicioso!
Ideas para Disfrutarlas
Estas galletas son tan versátiles que puedes acompañarlas con tu bebida favorita. Quedan perfectas con una taza de té o café, pero hoy te sugerimos algo especial: pruébalas con gelatina de frambuesa. La acidez de la frambuesa contrastará de manera excepcional con el dulzor de las galletas, creando una experiencia de sabor inigualable.
¿Por Qué Te Enamorarás de Esta Receta?
Con esta preparación obtendrás dos bandejas llenas de galletas que superan con creces el sabor de las tradicionales galletas de mantequilla. Su textura única, combinada con ese toque casero, las convierte en el acompañante perfecto para cualquier momento del día. ¿A qué esperas? ¡Anímate a probarlas y descubre por qué se volverán tus favoritas!