Por primera vez, Julián Cárdenas no estaba de rodillas por derrota.
Estaba de rodillas por amor.
Meses después, Ramiro fue condenado. Se descubrieron fraudes, expedientes falsos, médicos comprados y cuentas robadas. Julián cerró sus negocios oscuros y convirtió su fortuna en ayuda real.
Teresa dirigió la fundación. Mateo volvió a estudiar. Lucía tuvo un padre sin perder a su madre.
Una tarde, en el invernadero, Julián bailó con su hija. Sus pasos eran torpes, lentos, imperfectos.
—Va muy tieso —dijo Lucía.
—Estuve paralizado 8 años.
—Eso no es excusa.
Teresa rió junto a la fuente.
Julián miró a su familia y entendió que los 99 médicos no habían fallado del todo. Solo habían buscado la cura en sus piernas, cuando la parte más rota estaba en su corazón.
Lucía la encontró.
Y la bailó de regreso a la vida.