Introducción
Hay algo mágico en el aroma del pan recién horneado que inunda la cocina: cálido, reconfortante y tentador. Estos panecillos caseros, suaves y esponjosos, son la encarnación perfecta de esa magia. Con su textura esponjosa, su corteza dorada y su sutil sabor a mantequilla, son un complemento maravilloso para cualquier comida. Ya sea que los sirvas con un guiso sustancioso, en un banquete navideño o simplemente los disfrutes recién salidos del horno con mantequilla, estos panecillos aportan el sabor casero a la mesa de la manera más deliciosa.
Ingredientes
Para la masa:
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4 tazas (500 g) de harina para todo uso
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¼ de taza (50 g) de azúcar granulada
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2 ¼ cucharaditas (1 paquete) de levadura seca activa
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1 cucharadita de sal
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1 taza (240 ml) de leche tibia (aproximadamente 110 °F / 43 °C)
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¼ taza (60 g) de mantequilla sin sal, ablandada
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1 huevo grande
Para cepillar:
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2 cucharadas de mantequilla derretida (para pincelar después de hornear)