PART 2: años, jamás sería capaz de algo así. Pero….

PART 2:
años, jamás sería capaz de algo así. Pero antes de hablar, Camila sacó un celular viejo de su bolsillo.
—Lo grabé.
En ese momento, el teléfono de Alejandro empezó a sonar. Era Valeria.
Él contestó sin apartar los ojos del auto.
—¿Dónde estás? —preguntó ella con voz dulce—. El chofer dice que no has salido. Vas a perder el vuelo.
—Voy en un minuto —respondió él.
—Date prisa, amor. Esa reunión es muy importante.
Alejandro colgó despacio. Se levantó, como si fuera a caminar hacia el auto, pero Camila volvió a tomarle la mano.
—Señor, si estoy equivocada, usted pued… e despedir a mi papá y yo aceptaré la culpa. Pero si tengo razón y se sube a ese carro, no va a regresar.
Aquellas palabras hicieron que Alejandro se quedara inmóvil.
—Enséñame la grabación.
El audio comenzó con el sonido del viento golpeando los cristales del invernadero. Luego apareció la voz de Valeria, clara, elegante, fría.
“Cuando se suba, ya estará hecho. No va a llegar al aeropuerto. Para cuando alguien note algo, ya no tendrá teléfono ni documentos.”
Una voz masculina respondió:
“El lugar está listo. Sin cámaras, sin vecinos. Se queda ahí hasta que entienda que no va a volver.”
Luego Valeria habló de nuevo.
“Le di quince años de mi vida. Si me voy, no voy a irme sin nada.”
Alejandro cerró los ojos. Durante unos segundos no pudo respirar. La voz era de su esposa. No había duda. Era la misma voz que lo saludaba en las cenas de gala, la misma que le decía “cuídate” cuando salía de viaje, la misma que había jurado amarlo cuando ambos no tenían más que un departamento pequeño y una mesa prestada.
—¿Quién era el hombre? —preguntó, apenas moviendo los labios.
—No sé su nombre —dijo Camila—. Pero ayer
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