—
Ella asintió.
—
—Yo también lo sentía… —susurró—. Pero pensé que era miedo tonto.
—
La miré.
—
—A veces… ese miedo es lo único que nos salva.
—
—
Apagué la luz.
—
Y por primera vez en días…
Dormimos.
—
Pero antes de cerrar los ojos…
Pensé en algo más.
—
En algo que nadie mencionó.
—
Algo que aún no encajaba del todo.
—
Porque si ellos ya la estaban buscando…
—
si ya tenían todo listo…
—
entonces la pregunta no era si esto iba a pasar.
—
La pregunta era:
—
¿cuántas veces…
ya había pasado antes?