Scones dulces de vainilla

 

Volcá la masa sobre una superficie apenas enharinada y presionala suavemente hasta formar un disco de unos 2 a 3 centímetros de espesor.
Cortá los scones con un cortante redondo. Apoyalo sobre la masa y presioná hacia abajo sin girarlo, para que puedan crecer de manera pareja durante la cocción.
Acomodá las piezas sobre una placa cubierta con papel manteca, dejando un poco de separación entre ellas.
Uní los recortes con suavidad, sin amasar en exceso, y cortá los scones restantes.
Pincelá la superficie con huevo batido y espolvoreá una pequeña cantidad de azúcar por encima.
Llevá a horno precalentado a 200 °C durante 12 a 15 minutos, o hasta que estén levemente dorados en la superficie.
Retiralos del horno y dejalos entibiar sobre una rejilla antes de servir.
Tips y consejos
La manteca debe estar bien fría para lograr una textura más tierna y aireada. Si se ablanda mientras preparás la masa, podés llevarla unos minutos a la heladera antes de cortar los scones.
Evitá amasar como si fuera un pan. Cuanto menos trabajes la masa, más suaves y delicados quedarán.
No gires el cortante al presionarlo, porque eso puede sellar los bordes e impedir que los scones crezcan de manera uniforme.
Si la masa está demasiado seca, agregá una cucharada extra de leche. Hacelo de a poco para no volverla pegajosa.
Para darles más aroma, podés sumar ralladura fina de limón o naranja junto con la esencia de vainilla.
Se conservan mejor en un recipiente hermético una vez que estén completamente fríos. También podés calentarlos unos minutos antes de servir.
Estos scones tienen una miga liviana, un sabor suave a vainilla y una superficie apenas dorada.

Se pueden disfrutar solos o acompañados con manteca, mermelada, dulce de leche o crema.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *