La envuelvo y la dejo descansar en la heladera durante 30 minutos.
Para el empaste mezclo la manteca fría con los 50 g de harina hasta formar una pasta. La acomodo formando un rectángulo y la llevo unos minutos a la heladera para que se mantenga firme.
Estiro la masa en forma de rectángulo, coloco el empaste en el centro y cierro la masa sobre la manteca.
Estiro con cuidado y hago una vuelta simple: doblo un tercio de la masa hacia el centro y después el otro tercio por encima.
Llevo a la heladera 20 minutos y repito este procedimiento 3 veces más, dejando descansar la masa entre cada vuelta.
Una vez listo el hojaldre, lo divido en 6 a 8 porciones.
Estiro cada una bien finita y corto discos de aproximadamente 20 a 22 cm. Pincho toda la superficie con un tenedor para que no se infle demasiado.
Horneo cada disco a 200 °C durante 8 a 12 minutos, aproximadamente, hasta que esté dorado y crocante.
Dejo enfriar completamente antes de armar.
Coloco una capa de masa, una capa fina de dulce de leche repostero y continúo de la misma manera hasta terminar.
Sobre la última capa pongo un poquito más de dulce de leche y algunas migas de hojaldre, o simplemente termino con azúcar impalpable.
La dejo reposar unas horas antes de cortar para que las capas se acomoden, pero sin dejarla demasiado tiempo porque lo más rico es que conserve parte de ese crocante.
Un consejo: estiren los discos lo más finitos posible. Durante el horneado el hojaldre crece y así conseguimos muchas capas delicadas sin que la torta quede demasiado alta o pesada.
Queda crocante, llena de capas y con dulce de leche en cada corte
Te enseño la receta de MILHOJAS CON DULCE DE LECHE
