Parte 3: La decisión que nos cambió
Cuando volvimos a casa, nada era igual.
Hablé con mi esposo con total sinceridad. Teníamos que tomar decisiones claras para proteger a nuestra hija.
No fue fácil, pero fue necesario:
decidimos no dejarla al cuidado de nadie que no entienda sus necesidades.
Empezamos a informarnos más, a aprender, a confiar en nuestro instinto como padres.
Con el paso de los días, Sofía volvió a llenar la casa con sus sonidos, sus movimientos y su energía.
Y cada vez que la escucho, recuerdo ese día…
y agradezco haber actuado a tiempo.