Preparación: Asegúrate de que las flores de aloe estén completamente secas. Si queda agua en las flores, el aceite puede enmohecerse y echarse a perder.
Preparación: Coloca un puñado de flores de aloe secas en un frasco de vidrio limpio y seco. Vierte un aceite portador sobre ellas hasta cubrirlas por completo. Algunas buenas opciones son el aceite de almendras, el aceite de oliva o el aceite de jojoba.
Preparación: Cierre bien el frasco. Colóquelo en una ventana soleada durante tres o cuatro semanas. Agite suavemente el frasco cada pocos días para mezclar los aceites naturales.
Colado: Después de un mes, vierte el aceite a través de un colador fino o un trozo de gasa en una botella limpia. Desecha las flores usadas.
Modo de empleo: Frota unas gotas de este aceite sobre tu rostro antes de acostarte, o úsalo para suavizar la sequedad de codos y rodillas.
3. Bruma facial refrescante de flor de aloe. Un sencillo spray a base de agua para refrescar e hidratar la piel en un día caluroso.
Hervir: Ponga a hervir una taza de agua pura destilada.
Agregar flores: Retire el agua del fuego y agregue un puñado pequeño de flores de aloe frescas y lavadas.
Enfriamiento: Deja reposar la mezcla hasta que se enfríe por completo. Esto permite que el agua tibia extraiga los compuestos beneficiosos de los pétalos.
Embotellado: Cuele las flores y vierta el líquido infusionado en una botella pequeña con atomizador.
Almacenamiento y uso: Conserve el frasco en el refrigerador. Rocíe ligeramente sobre el rostro cuando sienta la piel tirante, caliente o cansada. Como no contiene conservantes, úselo en el plazo de una semana y prepare una nueva tanda.
La seguridad es lo primero: lo que necesitas saber.
Aunque la flor de aloe vera es natural, aún así debes tener cuidado. Ten siempre presentes estas normas de seguridad antes de usar cualquier remedio casero:
Verifica el tipo de planta: Asegúrate de que tu planta sea aloe vera auténtico ( Aloe barbadensis miller ). Existen cientos de variedades de aloe en el mundo. Algunas son solo decorativas y pueden ser ligeramente tóxicas si se ingieren o entran en contacto con la piel.
Advertencia sobre alergias: El aloe vera pertenece a la misma familia de plantas que la cebolla, el ajo y los tulipanes. Si usted es alérgico a alguno de estos, podría tener una reacción alérgica a la flor de aloe. Realice siempre una prueba de sensibilidad aplicando una pequeña cantidad de la infusión o el aceite en la muñeca y espere 24 horas para observar si la piel se enrojece o le produce picazón.
Evite la savia amarilla: Al cosechar, evite que la savia amarilla de las hojas entre en contacto con las flores. Esta savia contiene una sustancia llamada aloína, que es un laxante potente y puede causar fuertes calambres estomacales y diarrea si se ingiere.
Embarazo y medicamentos: Si está embarazada, en período de lactancia o tomando medicamentos recetados, no consuma té de flor de aloe sin consultar primero con su médico. Las hierbas naturales a veces pueden alterar el funcionamiento de los medicamentos convencionales.
Empieza poco a poco: Cuando pruebes el té de flor de aloe por primera vez, bebe solo unos sorbos para ver cómo lo tolera tu estómago. Cada cuerpo reacciona de manera diferente a las hierbas nuevas.
La planta de aloe vera ofrece mucho más que el gel calmante que se encuentra en sus hojas. Al cosechar y preparar cuidadosamente sus brillantes flores, puedes elaborar infusiones naturales, aceites hidratantes y refrescantes sprays para la piel en tu propia cocina. Siempre que sigas las medidas de seguridad básicas y te asegures de tener la planta adecuada, podrás aprovechar de forma fácil y segura el poder oculto de la flor de aloe vera.
