Durante cinco días, Claire se convirtió en la mujer más fácil de subestimar. Le preparaba el café a Julien, lo escuchaba hablar de su próximo ascenso y grababa sus mentiras.
Sarah tenía bloqueada una tarjeta conjunta. Julien entró en pánico en cuanto se rechazó el primer pago.
—¿Tocaste las cuentas?
— No. ¿Quieres que llame al banco?
— Absolutamente no.
Un experto descubrió que se habían transferido 94.000 euros a Elodie y que se habían abierto varios préstamos con la firma falsificada de Claire.
El viernes, Monique llamó.
— El domingo le hacemos una fiesta a Leo. Ven, pero no armes un escándalo por tus problemas infantiles.
Claire miró la grabadora que estaba colocada frente a ella.
—¿Por qué iba a estar celosa, mamá?
La respuesta fue un silencio excesivamente prolongado.
El domingo, ella fue a casa de Elodie con la bolsa de maternidad azul. En la sala, Julien estaba de pie cerca de la cuna, demasiado cerca para ser solo un cuñado.
Élodie anunció con orgullo:
— Su nombre es Léo Julien Delaunay.
Claire sacó la cubierta bordada y luego un sobre blanco.
— Y esto es para sus padres.
Cuando Julien vio la copia del contrato de arrendamiento con la firma falsificada de Claire, su sonrisa desapareció.
Pero esa era solo la primera página.
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