Que ya no tenía que sobrevivir. Tenía que vivir. Y el día que mi padre me rompió la mandíbula, pensando que me callaría para siempre…
Ese fue el día en que finalmente empecé a hablar.
Pero espera, hay un Plus. Detalles que aún no he revelado, como lo que sucedió con mi madre después de aquella noche, y un descubrimiento impactante sobre el pasado de mi padre que lo cambió todo.