Torta invertida de manzana ¡Super fácil de hacer!

Pelá las manzanas, retirales el centro y cortalas en láminas finas. Rocialas con unas gotas de jugo de limón para que no se oscurezcan mientras preparás el caramelo.
En una sartén o cacerolita, colocá el azúcar, la manteca y el agua. Llevá a fuego bajo y dejá que se derrita sin revolver demasiado, hasta lograr un caramelo dorado.
Volcá el caramelo en la base de un molde redondo de 22 cm aproximadamente. Mové el molde con cuidado para cubrir bien todo el fondo.
Acomodá las láminas de manzana sobre el caramelo, una al lado de la otra, cubriendo toda la base. Podés superponerlas apenas para que no queden espacios vacíos.
Para la masa, batí los huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vea más clara y espumosa.
Agregá el aceite, la leche, la esencia de vainilla y la ralladura de limón si la usás. Mezclá hasta integrar.
Incorporá la harina leudante y la pizca de sal. Mezclá suavemente hasta obtener una preparación cremosa y sin grumos.
Volcá la masa sobre las manzanas, de a poco, y emparejá la superficie con una espátula sin mover demasiado la fruta.
Llevá a horno precalentado a 170°C durante 35 a 45 minutos, o hasta que la torta esté dorada y al pinchar el centro con un palillo salga seco.
Retirá del horno y dejá reposar 5 minutos. Pasá un cuchillo por los bordes para despegar la masa del molde.
Colocá un plato grande sobre el molde y giralo con cuidado para desmoldar la torta mientras todavía está tibia.
Dejá entibiar unos minutos antes de cortar. Servila sola o con un poco de crema batida, si querés darle una terminación más especial.
Tips y consejos
Desmoldala mientras está tibia: si el caramelo se enfría demasiado, puede pegarse al molde y las manzanas pueden quedar adheridas.
Usá manzanas firmes: las verdes o rojas firmes funcionan muy bien porque mantienen mejor la forma durante la cocción.
No quemes el caramelo: tiene que quedar dorado y brillante. Si se oscurece demasiado, puede tomar un sabor amargo.
Cortá las manzanas parejas: si las láminas tienen un grosor similar, se cocinan de manera uniforme y quedan más tiernas.
No batas demasiado la masa: una vez que agregás la harina, mezclá solo hasta integrar. Así la miga queda suave y no pesada.
Dale tiempo de reposo antes de cortar: aunque se desmolda tibia, conviene esperar unos minutos para que la miga se acomode y las porciones salgan mejor.
Podés sumar más aroma: la canela, la vainilla y la ralladura de limón combinan muy bien con el caramelo y la manzana.
Conservación: guardala tapada a temperatura ambiente durante 1 día o en la heladera por hasta 3 días. Para servirla, podés entibiar apenas cada porción.
Esta torta es ideal para preparar con ingredientes simples y lograr un resultado bien casero.

La manzana queda tierna, el caramelo le da brillo y la miga se mantiene suave por dentro.

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