¿Entiendes lo que estoy diciendo? Una madre de 56 años, con la columna ya destruida por el accidente del elefante fue ahorcada y pateada por su propio hijo y mintió a los médicos para protegerlo. Eso es lo que hace Verónica Castro. Eso es lo que aprendió desde los 8 años, viendo a su madre aguantar todo, cargar, callar, proteger a todos, aunque nadie la protegiera a ella.
Y cuando en agosto de 2020 resurgieron las acusaciones contra Cristian en los medios, ¿sabes qué hizo Verónica? Salió a defenderlo públicamente. Sí, me duele que lo estén molestando. ¿A quién no le va a doler que le toquen a sus hijos? Que Dios bendiga a mi hijo toda la vida y que también bendiga a estas gentes que tienen la boca tan sucia.
Que Dios lo bendiga al hijo que la pateó, al hijo que la hospitalizó, que Dios lo bendiga toda la vida. Eso dijo la mujer golpeada pidiendo bendiciones para el hijo que la golpeó. ¿Puedes imaginar algo más triste que eso? ¿Puedes imaginar algo más devastador? Una madre que da todo y recibe golpes y aún así bendice, “Tal vez tú conoces a una mujer así, tal vez la conoces muy bien.
Una mujer que protege a quienes la lastiman, que excusa a quienes la traicionan, que carga con todo sola sin quejarse, que nunca pide ayuda aunque se esté ahogando, que dice, “Estoy bien cuando claramente no lo está, que defiende a quienes debería denunciar, que bendice a quienes debería maldecir. Tal vez esa mujer es tu madre, tal vez es tu abuela, tal vez eres tú.
Y si eres tú, quiero que escuches esto con atención. No tiene que ser así. Protegerte no es egoísmo. Pedir ayuda no es debilidad. Denunciar a quien te lastima no es traición. Pero Verónica nunca lo aprendió. Y mira cómo terminó. Pero antes de contarte el final, necesitas saber lo que pasó en 2019.
Porque lo que pasó en 2019 fue el golpe que la sacó de la televisión, el golpe que terminó con 53 años de carrera, el golpe que vino de alguien que decía amarla. 11 años después de la golpiza, Yolanda Andrade decidió hablar públicamente de algo que Verónica había guardado en secreto durante años. Fue a Radio Fórmula al programa de Javier Poza y soltó una bomba que nadie esperaba.
Sí, me casé en Ámsterdam con una mujer maravillosa. Estábamos muy enamoradas. Fue un momento simbólico muy bonito y si ella me autoriza decirlo, pues algún día creo que hay fotos de la boda y video. Amsterdam, boda, fotos, video. No dijo el nombre directamente, pero cuando el entrevistador insistió preguntando si era Verónica Castro, la respuesta de Yolanda fue calculada como un bisturí.
En el nombre de nuestra amistad, quiero que Verónica Castro me desmienta. Que me desmienta. Era un reto público, una invitación a que Verónica hablara, una forma de obligarla a responder y agregó un detalle que no dejaba ninguna duda sobre de quién estaba hablando. Fui madrastra de dos. Verónica tiene dos hijos.
Gustavo Adolfo Infante confirmó después en su programa, “A mí Yolanda me enseñó una fotografía. Ella estaba de traje y Verónica de blanco me dijo que eso había sido una ceremonia en Ámsterdam, donde se habían casado Yolanda de traje, Verónica de blanco, una ceremonia simbólica en Ámsterdam. Según las fuentes, alrededor de 2003 o 2004, Yolanda tenía 31 años.
Verónica negó todo rotundamente, furiosamente. No me casé, no soy su mujer, no soy su esposa. La quise mucho y la ayudé mucho, pero eso es todo. Y en otra entrevista fue más directa. No voy a casarme. No voy a ser lesbiana en esta ocasión. No en esta vida. Pero el daño ya estaba hecho. Los titulares explotaron, las redes sociales se llenaron de comentarios, todo el mundo hablaba del tema y Verónica, a los 67 años se vio expuesta de una manera que nunca había experimentado, no por un escándalo que ella hubiera provocado, sino por alguien
que des haberla amado. El 12 de septiembre de 2019, Verónica publicó un mensaje en Instagram que cambiaría todo. Yo no puedo con la agresión y el escarnio. Digo adiós a lo que tanto amé. Mi profesión por 53 años. Entregué mi vida con todo mi amor. Pero estoy agotada de tanto mal. Quiero mi paz. 53 años de carrera, más de 30 telenovelas, cientos de programas de televisión, millones de fans en todo el mundo terminados con un mensaje de Instagram.
No hubo despedida con homenajes, no hubo alfombra roja, no hubo celebración de una vida extraordinaria. Fue una huida, una rendición, una mujer de 67 años que ya no podía más. Yolanda Andrade respondió en sus historias de Instagram. No hay nada más patético que una persona haciéndose la víctima y culpando a los demás de sus acciones.
Patético. Haciéndose la víctima. Le dijo eso a la mujer que supuestamente había amado. 7 meses después vino el golpe final. El 24 de abril de 2020, en plena pandemia de COVID-19, cuando los hospitales no dejaban entrar familiares, cuando los funerales estaban prohibidos, cuando despedirse era imposible, murió Socorro Castro, la madre de Verónica, la mujer que dijo donde comen dos, comen tres cuando su hija de 21 años le contó que estaba embarazada.
La mujer que trabajó 12 horas diarias como secretaria para darles de comer. La mujer que nunca se quejó, que nunca pidió nada, que nunca dejó de sonreír para sus hijos, aunque por dentro estuviera destrozada. La roca sobre la que Verónica construyó toda su vida. su mejor amiga, su confidente, su todo.
Tenía 85 años y se fue sin que Verónica pudiera despedirse como hubiera querido, sin poder estar ahí en el último momento, sin poder decirle todo lo que nunca le dijo, sin poder abrazarla una última vez. Verónica lo contó después con palabras que rompen. Me costó mucho trabajo. Estuve de hospital en hospital. Me puse mal. Se me derramó la bilis. Me espanté muy feo.
Me dolían todas las articulaciones. Mucha artritis, muchas cosas feas. Se le derramó la bilis de la tristeza. El cuerpo no pudo procesar el dolor y la tristeza salió por donde pudo. Y entonces confesó algo que revela dónde está su cabeza ahora. A veces siento que mi mamá me llama. Le digo, “Gorda, aguántame.” Le habla a su madre muerta.
siente que la llama desde el otro lado como si estuviera esperándola, como si le estuviera diciendo que ya puede irse, como si ya no hubiera nada que la retenga aquí. Aquí viene la cuarta y última revelación y es la más oscura de todas. En octubre de 2022, la revista TV Notas publicó una entrevista extensa con alguien que se identificó como amiga cercana de Verónica durante muchos años.
Lo que reveló es lo más duro de toda esta historia. Creo que se le juntó todo. La tristeza por la muerte de su mamá, el miedo, la depresión y, bueno, además empezó a abusar de los antidepresivos. Cuando fui a verla a su casa de Acapulco, te juro que no la reconocí. Ya no era la Verónica que estaba acostumbrada a ver.
Le vi el pelo blanco, muy demacrada, triste y con cada palabra que decía lloraba. Cada palabra lloraba. La mujer que conquistó el mundo con su sonrisa ahora llora con cada palabra. Siempre ha sido muy especial, pero con la edad cree que la buscan por su dinero. Cree que le quieren robar. Cree que todos quieren aprovecharse de ella.
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